(Cubarte).- Desde que en el mundo irrumpieron los teléfonos inalámbricos los sistemas de comunicación comenzaron a operar significativos cambios. En particular la utilización masiva de teléfonos celulares ó teléfonos móviles, abrió una nueva puerta al desarrollo tecnológico en el mundo de la comunicación.
Es lógico que esta nueva, práctica y poderosa forma de comunicación, al romper con esquemas tradicionales sobre la forma de utilizar los teléfonos, generara nuevos hábitos e incluso provocara algunos cambios psicológicos en quienes los utilizan. Creo que el caso más común en todos los países ha sido utilizarlo como símbolo de solvencia, bienestar económico e incluso superioridad social.
Pero dudo mucho que alguien haya podido predecir lo que estos aparatos provocarían en la industria musical. Si, no se asombre, la cultura artística, el derecho de autor y la creación tienen en estos medios un campo de acción, que hoy se extiende a la fotografía y el video.
Quizás sea de las personas que ha podido observar en un restaurante repleto de personas el momento en el que se escucha el timbre de un teléfono celular y como de pronto decenas de personas registran sus bolsillos, bolsos, portafolios en busca de su celular, pensando que es el suyo el que suena. Algunos restaurantes han prohibido a sus clientes mantener encendido los teléfonos celulares mientras se encuentran en el lugar para evitar molestas interrupciones al resto de los comensales mientras degusta un buen plato.
Buscando una solución práctica a esta situación, las compañías que ofertan estos servicios le brindaron a sus clientes la posibilidad de seleccionar diferentes tonos para, de alguna forma, personalizar la entrada de una llamada o de un mensaje.
Lo que empezó como una forma original de personalizar el teléfono móvil se convirtió rápidamente en un nuevo mercado para la industria musical y un prometedor sector para los creadores: El mercado de melodías de llamada y del entretenimiento para móviles.
Un nuevo mercado
La sustitución de los “ringtones” o timbre de llamada de los teléfonos móviles por fragmentos de melodías seleccionadas por los usuarios, generó una gran expectativa, que rápidamente creció en forma de negocio hacia un nuevo y floreciente mercado. Las melodías se “descargan” a través del propio teléfono a partir de un banco de opciones disponibles, previo pago del servicio.
El nacimiento de mercado puede situarse en Japón, donde la descarga de melodías de llamada y el acceso a servicios de alta demanda ha crecido a un ritmo increíble en los últimos años. Las estadísticas reflejan hasta el pasado año casi 80 millones de descargas de melodías por mes. Evidentemente el contar con modernos sistemas de comunicación y una amplia población de usuarios utilizando telefonía móvil conceden a Japón condiciones especiales para el desarrollo de este mercado, llevando lo que se inició como una simple tendencia de jóvenes a convertirse en el único mercado on-line realmente lucrativo con miles de millones de dólares de ingresos.
Los estimados para Europa y EE.UU. en igual período alcanzan los 60 millones de descargas en Europa y 1.5 millones en EE.UU., con buen ritmo de crecimiento (entre el 20% y el 25 %).
El tema se convierte en un nuevo reto para las sociedades de autores que deben velar por el correspondiente pago a los autores, de los derechos por la utilización de los temas musicales de su creación.
Este proceso se ha extendido a diferentes materiales gráficos que incluyen fotografías y fragmentos de video. Así los “fans” pueden recibir en sus teléfonos móviles las últimas fotos de sus artistas favoritos, escuchar fragmentos de sus últimas grabaciones y hasta de los videos clips más recientes.
Las grabaciones musicales que comenzaron siendo monotonales están cambiando para convertirse en melodías similares a las originales.
Estas facilidades se están utilizando también para la promoción y publicidad de los últimos conciertos, lanzamientos de discos y otras actividades, mediante alianzas entre las compañías de comunicaciones y las del sector de la música.
El hecho de que toda la facturación y control de uso de los teléfonos móviles estén digitalizados facilita y agiliza mucho todos los procesos de información sobre lo que se está utilizando, especialmente útil en términos de marketing y también para el cobro de los derechos.
MIDEM reacciona ante el nuevo mercado
En MIDEM 2004, el gran evento de la música que cada año tiene lugar en Francia, se celebró un Forum de Música para Móviles (telefonía celular).
Según los ponentes en esta importante cita, hay 1.5 mil millones de aparatos de telefonía móvil, por lo que es una enorme oportunidad para la industria musical (artistas, representantes, sellos discográficos, editores e incluso vendedores).
Llama la atención, como dato a considerar, que en el 2003 se enviaron 113 mil millones de mensajes de texto tipo SMS. Esto es un inmenso potencial para el negocio de la música en la telefonía móvil.
Ralph Simon, al frente de dicho evento, señalaba que teléfonos tecnológicamente más avanzados y más altas velocidades para el trasiego de datos solo incrementarán el crecimiento. “Los usuarios de teléfonos móviles quieren música y la quieren cada vez más a menudo”.
A pesar de algunas discrepancias entre directivos del mundo de las comunicaciones y de la industria musical sobre la forma de abordar este mercado, el solo hecho de haber contado en MIDEM con un espacio propio para el análisis, denota la importancia que mundialmente se le está dando a estos temas.
Todo no es color de rosas
El negocio de la telefonía móvil y la industria musical han tenido siempre puntos de vista diferentes sobre el modelo de negocio a desarrollar, las expectativas de crecimiento del mercado y el marketing a realizar en este sentido.
Una vez más la industria musical reacciona tarde y recelosa antes las nuevas formas de operar, lo que en este caso no sería del todo criticable ante la velocidad con que todo se ha desarrollado, pero aún no ha pasado a la vanguardia al buscar sacar provecho de estas nuevas oportunidades que brinda la tecnología, sobre todo en beneficio de los creadores e intérpretes. Siguen siendo las compañías de comunicación las que marchan a la vanguardia.
Tendrán que pasar por encima de las diferencias para lograr cubrir las expectativas que se han generado. Otro punto neurálgico gira alrededor de los precios y lo que cada uno gana. A esto hay que sumar los diferentes enfoques legales sobre las formas de contratación y pago por derechos de sincronización, derechos de autor, copyrigths y otros derechos conexos.
La industria musical piensa que más que un negocio para las disqueras es un negocio para los artistas pues se convierte en una forma de promoción rápida y directa.
Además, los sonidos (ringtones) que hoy se utilizan, ya sean mono o polifónicos no se acercan al original, que es la verdadera propiedad de la disquera. Pero esto está también cambiando rápidamente. Descargas de alta calidad pueden disparar un cambio.
Sigue siendo un mundo para las grandes compañías pero esperamos que los autores e intérpretes de todo el mundo puedan beneficiarse de los nuevos avances tecnológicos y su imbricación con la cultura de todos. CLIC